David Ravelo, destacado defensor de derechos humanos en Colombia, fue condenado a 18 años de prisión de los cuales lleva más de 5 años cumplidos en la cárcel de la Picota en Bogotá. En septiembre de 2010, Ravelo fue acusado del homicidio con agravantes de un funcionario asesinado en 1991.

A pesar de que las pruebas de su inocencia desmontan las acusaciones en su contra, Ravelo permanece todavía en prisión. La condena carece de toda integridad, partiendo de la fiabilidad de los dos testigos paramilitares. Durante el proceso judicial, dichos testigos se contradijeron en sus testimonios y  se presentaron además más de 30 testimonios de la ciudad de Barrancabermeja  que declararon que los dos testigos estaban mintiendo. Los dos testigos paramilitares fueron posteriormente condenados a 20 años de prisión por la masacre del 16 de mayo de 1998 de Barrancabermeja. Además, el fiscal principal, William Pacheco Granados, no estaba cualificado para procesar esta investigación ya que él mismo fue condenado a un año de prisión en 1993 por la corte militar por la desaparición de un hombre en Armenia. Las leyes colombianas declaran que dicha sentencia le inhabilitan como fiscal. Desde entonces, Pacheco Granados dimitió de su cargo.

En prisión, Ravelo ha continuado su labor de defensor de derechos humanos para otros reclusos. En su cruzada por defender otros derechos ha sido amenazado de muerte en varias ocasiones.